
TU PRESENCIA y TU PARTICIPACIÓN
No te extrañe que sea un tema repetido con mucha frecuencia en estas páginas y en todos los momentos de la vida eclesial. Y no pienses que es una “manía” mía.
Nuestra pertenencia y conformación eclesial pertenecen a la esencia de nuestra fe en Jesucristo y, por tanto, hay que intentar que cada uno lo vaya descubriendo y asumiendo. No hay que perder de vista que todo lo que supone un cambio de mentalidad y de comportamiento personal es un trabajo difícil y lento, que necesita de muchos momentos de intento, de esfuerzo y de animación y ayuda.
De nuevo vuelvo sobre el tema porque ha de ser una cuestión muy unida a la vivencia de la Pascua. El Libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice: “Eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida en común, en la fracción del pan (la Eucaristía), y en las oraciones”; y, también: “En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía”. Y Pablo en la primera carta a los de Corinto dice: “Vosotros sois el Cuerpo de Cristo y cada uno es un miembroi>”.
Se trata de ir asumiendo nuestra corresponsabilidad como Iglesia. Hemos sido incorporados a la Iglesia en el Bautismo y desde pequeños somos protagonistas.
Sin duda un protagonismo creciente y un protagonismo diversificado. Nadie tiene que aportar mas que lo que es y lo que es capaz de hacer para el crecimiento de la comunidad y para ser presencia de Iglesia en el mundo como sacramento universal de salvación y como samaritana y reveladora de la misericordia del Señor para todos los hombres, particularmente los más desfavorecidos.
En el punto de partida hemos de asumir que cada uno tenemos que aportar nuestra singularidad y que todos somos necesarios. Nos costará más o menos convencernos y decidirnos; pero es el único camino para la edificación de la Iglesia y, por tanto, para su ser y actuar. La Iglesia no “contrata” a nadie para que realice sus tareas. Los que nos sabemos Iglesia y queremos ser Iglesia la vamos haciendo en la medida de nuestra integración y participación. Por lo tanto, eres necesario
PARA TENER LA PARROQUIA QUE QUIERES
“SI NOS UNIMOS, ¡LA HEMOS DE HACER!”