
En el barrio de Infantes de Lara, San Adrián y San Miguel |
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Ha sido la expresión de los primeros discípulos y, después, de otros muchos testigos de todos los tiempos.
Eso ha sido lo significativo en sus vidas. A nosotros nos llaman la atención los cambios obrados y lo que luego son capaces de hacer. Pero lo verdaderamente significativo ha sido este ENCUENTRO CON JESÚS.
En primer lugar, el ENCUENTRO ha sido posible porque el mismo Jesús quiere encontrarse con todos los hombres y sale al encuentro de todos.
El quiere encontrarse también contigo, no lo dudes. El toma la iniciativa y únicamente será necesario que tú vayas buscándole y, por tanto, con la puerta abierta. El está a la puerta y llama.
Y ¿no tienes ningún deseo o, al menos, curiosidad para encontrarte con El? Seguro que sería de una gran trascendencia para tu vida y para la de los demás.
Yo te invitaría a que renueves permanente tu voluntad de encontrarte con El.
Además, ábrete a tantas mediaciones que irán apareciendo en tu vida, en forma de personas y acontecimientos o de invitaciones y anuncios. Cuando te inviten a una experiencia enfocada al Encuentro con Jesucristo no te cierres detrás de la falta de tiempo, de las ocupaciones o del recelo ante lo desconocido.
Y no dejes de buscarle por los caminos habituales de la escucha de la Palabra, de la oración, de los Sacramentos, de la vida en la comunidad eclesial, de tus obligaciones, de tu servicio samaritano, de tu compromiso temporal, ...
No tengas ningún miedo a los cambios que ese encuentro originará. Esos cambios serán expresiones y vivencia del amor y, por tanto, camino de felicidad.