

Por mucho que hagamos alusión a multitud de necesidades en la edificación de la comunidad parroquial, siempre terminamos detenidos ante la misma exigencia: personas que se encarguen de las cosas.
Además, siempre que hemos vivido la alegría de algo que se ha hecho en la comunidad parroquial, hemos constatado y subrayado la importancia de quien se ha encargado de tener la idea, de organizarlo, de animar a los demás en la realización hasta llegar al objetivo planteado.
Y, porque hemos tenido experiencias muy interesantes y positivas en los años de nuestra historia, podemos avivar la esperanza. Por lo que, apoyados en esa esperanza, continuamente hemos de reclamar y hacer todo lo posible para lograrlo.
Decídete y únete a otros