
En el barrio de Infantes de Lara, San Adrián y San Miguel |
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¡UNA PARROQUIA, UNA FAMILIA!
En muchos encuentros parroquiales este planteamiento se presenta como reto y como motivación de unos comportamientos mutuos. Es, también, un planteamiento subrayado al comenzar cada grupo el camino de la Catequesis familiar.
Y aunque nos falte mucho camino por recorrer y nos quede poner mucho esfuerzo, hemos de celebrar este curso de una manera especial lo vivido el mes de Abril en la experiencia de la Convivencia parroquial que tuvimos en Grañón.
En primer lugar habría que apreciar el trabajo de la comisión que cuidó la organización de todo en busca de lo que pretendíamos y la implicación de cada uno para asumir sus responsabilidades.
Luego, aquel día, con una buena participación, vivimos un clima de alegría en su desarrollo, vimos integración de todos y participación conjuntada de veteranos, mayores y pequeños. Y constatamos el esfuerzo de cada uno para preocuparse de los demás, para intentar hacer felices a todos, para compartir con todos lo mejor que cada uno había llevado y para responder con ilusión a las dificultades o imprevistos. Sin duda, se podrían resaltar muchas más cosas.
¡Cómo contribuyó ese ambiente familiar en el clima y la participación en la Celebración del “Señor, nuestro Salvador” que tuvimos en el templo parroquial.
Alguno decía después que la jornada se había hecho corta.
Y fue una experiencia que se prolonga después. Sin duda contribuyó a hacer más cercanos unos a otros, a conocernos, a integrar a padres e hijos en un gran grupo y, por tanto, a desarrollar la Parroquia como la familia de las distintas familias que creemos en Jesucristo y queremos creer más en El.