
En el barrio de Infantes de Lara, San Adrián y San Miguel |
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Los que creemos que la Navidad está centrada en Jesucristo, hemos de recuperar la mirada detenida, profunda y religiosa a ese gran acontecimiento que marca toda la relación de Dios con nosotros y nuestra relación con El.
Muchas veces se nota en nuestros planteamientos religiosos que hemos descubierto y profundizado poco en lo singular de nuestra fe. Nosotros creemos que Dios nos ha amado tan entrañable, profunda y pedagógicamente que se ha hecho hombre. Y en esa encarnación, en Jesucristo nos revela, nos comunica, cómo nos ama Dios, como quiere seguir amándonos y cómo hemos de vivir nuestro amor.
Descubrir y apreciar más el misterio cristiano de la Navidad, nos abrirá el camino para conocer y gozar el misterio del cariño de Dios al acercarse a nosotros en la corporeidad de la Iglesia y de los siete Sacramentos.
Siempre la corporeidad encierra pequeñez, pobreza, limitación y singularidad; pero en todo ello encierra el misterio de amor cercano, maravilloso y entrañable.
La contemplación con María del Misterio del Dios que nos ha nacido niño en Belén, nos ayudará a crecer en la vivencia de nuestra identidad cristiana.
Pienso, por tanto, que es necesario detenernos y profundizar mucho más en el misterio de la Navidad. Es necesario abrirnos a la comunicación del Espíritu para que nos revele en la Palabra, en la oración, en los Sacramentos y en la comunicación con los demás, este misterio de la Encarnación.