
Vida contemplativa:
¿POR quién eres?
El lema de la Jornada Pro Orantibus de este año es una palabra amable. Es una pregunta que casi se responde ella sola. Evita decir ¿para qué eres?, ¿qué haces?, ¿para qué sirves? En vez de eso el le ma propone una pregunta que se interesa por el fundamento de lo que es en sí misma la vida contemplativa, la vida monástica.
Interesarse sobre el por y no sobre el para, o sobre el para, o sobre el qué o sobre el cómo, quiere poner el foco en el fundamento de tu ser y de tu llamada, de tu modo de ser y tu misión. Lo que nos mueve y sostiene. Cuál es el fondo de tu vida, dónde se apoya; cuál es la raíz, la fuente, cuál es el cimiento. Es mirar a la raíz desde la que se desarrolla toda una vida, es tratar de acercarse al fundamento de esta vida y así comprenderla más cordialmente.
Y la pregunta anuncia ya la respuesta: el fundamento de esta vida contemplativa, la razón fundamental es Alguien, un «quien» y no un «algo», no una razón, un ideal, ni siquiera una causa, la más noble o religiosa que hubiera entre todas ellas... La vida contemplativa es por Alguien.
La vida contemplativa es una respuesta. Ha percibido la presencia, ha escuchado la llamada de Aquel que nos busca a todos y que desea nos abramos a vivir un encuentro con Él.
La llamada nos conduce a dejarnos encontrar por nuestro Dios, tratar de conocerlo, escuchando su Palabra en la Sagrada Escritura, en el silencio, en la oración y las celebraciones litúrgicas y en la vida cotidiana, en nuestro trabajo, en nuestra historia, en todo lo que acontece. Y colaborar con nuestro Dios y con todos nuestros hermanos y hermanas para que podamos tener la vida y vida en abundancia (Jn 10, 10) que Él quiere para todos nosotros.